En mi 52 aniversario de boda
En mi 52 aniversario de boda / La Provincia
Esta mañana, como suelo hacer todos los días, me miré al espejo. No fue una mirada al uso, fugaz, despreocupada y pasajera. No fue la mirada cotidiana y apresurada que busca la aprobación del arreglo personal. No era el aspecto, ni la fachada que el espejo devolvía lo que mis ojos miraban. No. Era el yo interno y profundo que se mostraba frente a mí lo que escudriñaban mis ojos: el mapa de mi cara, mostrando los surcos de la erosión de los años, estelas de gestos repetidos, muescas de heridas del alma y, por encima de ellos, una expresión valiente y optimista, proyectando futuros sueños.
Porque los años, pensé, no habían pasado solamente por mi rostro. También habían pasado por dentro, dejando una huella que no era derrota, que, aunque las hubo, hoy veo que fueron aprendizaje. Cada arruga quería contar una historia; cada línea, una batalla ganada o una tristeza superada; cada cana, una pequeña bandera blanca que no hablaba de rendición, sino de reconciliación con el tiempo. No había rastro de aquel joven que contemplaba el porvenir como un territorio inmenso y desconocido, con la voraz impaciencia de........
