¿Y si nos quedamos sin inmigrantes?
Inmigrantes de Mali, Senegal y Camerún acampan bajo un puente del río Rivillas en Badajoz tras ser desalojados de la estación de autobuses donde pernoctaban desde hace varios dias / Jesús García Hinchado / EXT
Llevamos muchos años oyendo advertencias sobre el irreversible invierno demográfico. Muchos más oyendo anuncios catastrofistas sobre la superpoblación. Aquí no hay sitio para tanta gente, nos decían, hay que aplicar estrictas políticas de restricción de la natalidad, porque faltan recursos para todos. ¿Traer hijos a este mundo? ¡Qué irresponsabilidad! Sería una crueldad, nos decíamos.
Después de tantas contradicciones, de asumir con tanta frivolidad el drama poblacional, hemos llegado oficialmente al momento de la verdad. Lo certifica la prestigiosa revista Política Exterior en su último número: asistimos al fin del crecimiento demográfico. ¿Y eso qué significa? «El mundo –explica la publicación en sus – ha entrado en la fase final de su expansión demográfica: la fecundidad cae de forma generalizada, la población envejece y el crecimiento persiste, pero es cada vez........
