Votar: una responsabilidad que exige pensar
Sócrates le pregunta a Adimanto, su discípulo: “Si fueras a emprender un viaje por mar, ¿quién querrías que comandara el barco: cualquier persona o alguien que conociera las reglas y exigencias de la navegación?”. Adimanto responde: “Los expertos, por supuesto”. Entonces, Sócrates hace la pregunta incómoda: “¿Por qué seguimos pensando que cualquier persona está capacitada para juzgar quién debe gobernar un país?”
La respuesta es tan incómoda como vigente: votar no es un derecho mágico que cae del cielo por el simple hecho de haber nacido. Votar es una habilidad. Como navegar un barco, operar a corazón abierto o tocar el violín, requiere conocimiento, comprensión profunda de las corrientes y principios que mueven a la sociedad. Sócrates abogaba por una política basada en la verdad y en la virtud personal, más que un simple mecanismo democrático de votación. Dos milenios después, seguimos actuando como si gobernar una sociedad compleja no requiriera ninguna preparación.
Si miramos lo que nos está pasando hoy en Colombia y en el mundo........
