¿Quién en Colombia paga el precio de una mala elección?
En cada temporada electoral en Colombia se repite el mismo ritual: promesas ambiciosas, discursos emotivos y una ciudadanía dividida entre la esperanza y el cansancio. Se habla de cambio y de renovación, pero detrás del ruido y el espectáculo de la campaña hay una pregunta esencial: ¿quién paga el precio cuando elegimos mal? Porque al final, quien decide desde el poder lo hace en nombre de todos y quien decide en las urnas también.
En democracia, el poder reside en el ciudadano. Votar no es solo un acto simbólico, es una transferencia real de poder. Elegir significa autorizar a alguien para que tome decisiones en nombre de millones. Y cuando esas decisiones resultan equivocadas, las consecuencias no recaen únicamente sobre quien gobierna, sino sobre toda la sociedad.
Delegar implica confianza. El ciudadano entrega temporalmente su capacidad de decisión a un representante que administrará recursos públicos, definirá prioridades y........
