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Hablemos de libros: Crónicas de folios añejados

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Los cronistas tienen una mirada diferente sobre los objetos noticiosos. Ellos se alejan de lo que típicamente conocemos como noticia, eso que ocurrió de última hora, de lo que se informa en caliente, o casi. El cronista mira con ojo reposado, espera el elemento diferenciador, el detalle, el momento oportuno para seguir el paso a la historia que lo amerite.

Esto lo logra el cronista porque su talento no está en el objeto narrado, sino en cómo narra el objeto, en la capacidad de hacer literatura de un hecho que podría ser tratado noticiosamente. Además, las buenas crónicas tienen la capacidad de convertirse en literatura atemporal y eso es justamente lo que les da su sello. De ahí que ante la dificultad de describirlas, porque las hay de muchos tipos, Juan Villoro la definiera como el ornitorrinco, ese animal que se parece a muchas cosas, menos a una sola.

Toda esta introducción para habar de A vuestra merced pido y suplico justicia - Crónicas judiciales de la Colonia, un libro que parte de los archivos añejados que se encuentran en Medellín de la época de la colonia española y, que a través de buscar en los detalles que allí reposan, reconstruye en crónicas esos sucesos.

Felipe Osorio Vergara se mueve entonces entre la historia y el periodismo y acude a un elemento del que me gusta mucho hablarles a mis estudiantes de periodismo de investigación, de cómo entrevistar archivos, de cómo entrevistar documentos. Sí, ellos responden, si se les sabe preguntar. ¿Acaso no es eso lo que hacen hoy varios programas de inteligencia artificial? Necesitamos encontrar un dato en un documento y esta herramienta nos ayuda a dar pronto con él. Así que no se muestren tan extrañados.

Pero más allá de lo contado, de si se logró el objetivo del narrador de escribir historias que atrapen al lector, primero quiero destacar la capacidad de un buen periodista de saber dónde buscar, de meterse en hechos del pasado para traerlos al presente y darnos cuenta de cómo era la vida de entonces, de qué pasaba con los esclavos, con las mujeres, con los señorones de las haciendas. El cronista pone el ojo, donde otros no repararon.

Nos advierte de entrada el autor que son “escasísimas" -es el término que escoge- las crónicas judiciales de expediente colonial, porque si bien los historiadores sí han ahondado en muchos temas, escriben como historiadores, pero les cuesta encontrar el lado narrativo, algo en lo que marcan diferencia en este país los estudiantes de periodismo y egresados de la Universidad de Antioquia.

Las historias contadas se dan entre 1764 y 1801 en Marinilla, Rionegro, Santa Fe de Antioquia y Medellín. El periodista no se queda en auscultar los archivos y contar la historia, agrega una especie de prefacio a cada una para ponernos en contexto de la realidad jurídica, social o económica del momento y así darnos algunas pistas para que no nos vayamos a perder en el relato, y eso termina por agradecerse.

Además, el autor acude a los historiadores que han tratado los temas de la mujer, de la infidelidad, de la niñez y de la esclavitud en la colonia y los incorpora en los relatos, debidamente dosificados, para no perder el hilo narrativo, pero indispensables en el contexto para ayudar al lector a comprender.

El libro consta de tres partes. La primera, titulada Retazos de amor ilícito en el Rionegro colonial, consta de tres historias sobre cómo el Estado, y la Iglesia por supuesto, siempre la Iglesia, decidían sobre la vida privada de las personas y tomaban decisiones sobre estas, incluso de destierros, separaciones y hasta la pena de cárcel si se trataba de persistir en amancebamiento. El amor encadenado por las normas de la sociedad y la juridicidad. De este capítulo forman parte cuatro historias: Infidelidad bañada en ríos de oro, Rumor y destierro: guillotina de una pasión, Seducción al filo del deshonor y Amor encarcelado y negado.

El segundo capítulo trata de Infancia en disputa, los niños de la Colonia. De cómo los hijos tenían algún tipo de protección y se exigía responsabilidades de quienes embarazaban a las mujeres y querían deshacerse de ellas, o incluso da cuenta de familias que buscaban proteger al hijo “ilegítimo" arrebatándoselo a la madre vulnerable, a través de la ley. Dos historias son parte de este capítulo: Huérfana, pero no sola e Hijo de la Primera República, padre de la colonización.

De azotes y cadenas, libertades a oro y sangre en la Antioquia colonial se denomina el tercer capítulo, que habla de la esclavitud. Sus historias son: “¡Ya maté a este demonio!":libertad manchada de sangre, A veinticinco pesos de la libertad y Espíritu cimarrón en tierra de sal.

Infortunadamente este tipo de periodismo se ve impelido a llenar ciertos vacíos con suposiciones. Los “tal vez", los “si es que" o los “debió ser" pueden restarle contundencia al relato, pero sabiendo que es el recurso que el periodista tiene para poder completar los vacíos, es honesto que lo deje claro, y eso lo acerca a la veracidad.

Estas historias qué bueno que se produjeron en un departamento que sí tiene política pública del libro y por eso termina publicado por la Universidad de Antioquia. El joven cronista e investigador ganó la convocatoria de los premios Medellín Investiga y eso facilitó la publicación. Así que lean estas historias de la Colonia, sorpréndanse y Hablemos de Libros y de cómo los expedientes de estos casos tenían mucho de chisme.

* Recostarse en las piernas de alguien era una grave ofensa a la moral pública, pues reflejaba una cercanía no permitida, muy ligada al erotismo, al pecado.

* A ella también se le impidió comunicarse con él y se le mandó a que tuviera una vida de recato, mientras que a su madre se le impuso ser más vigilante con su hija.

* Los padres buscaban padrinos con mayor nivel social que ellos mismos para asegurar que estos tuvieran con qué apoyar a sus ahijados.

* Tuvo el valor de hacerle frente a un amo de prestigio y contradecir el precio que arbitrariamente le fijaba.

Reproducción | LA PATRIA

A vuestra merced pido y suplico justicia - Crónicas judiciales de la Colonia, periodismo e historia en un solo libro.


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