Hablemos de libros: Crónicas de folios añejados
Los cronistas tienen una mirada diferente sobre los objetos noticiosos. Ellos se alejan de lo que típicamente conocemos como noticia, eso que ocurrió de última hora, de lo que se informa en caliente, o casi. El cronista mira con ojo reposado, espera el elemento diferenciador, el detalle, el momento oportuno para seguir el paso a la historia que lo amerite.
Esto lo logra el cronista porque su talento no está en el objeto narrado, sino en cómo narra el objeto, en la capacidad de hacer literatura de un hecho que podría ser tratado noticiosamente. Además, las buenas crónicas tienen la capacidad de convertirse en literatura atemporal y eso es justamente lo que les da su sello. De ahí que ante la dificultad de describirlas, porque las hay de muchos tipos, Juan Villoro la definiera como el ornitorrinco, ese animal que se parece a muchas cosas, menos a una sola.
Toda esta introducción para habar de A vuestra merced pido y suplico justicia - Crónicas judiciales de la Colonia, un libro que parte de los archivos añejados que se encuentran en Medellín de la época de la colonia española y, que a través de buscar en los detalles que allí reposan, reconstruye en crónicas esos sucesos.
Felipe Osorio Vergara se mueve entonces entre la historia y el periodismo y acude a un elemento del que me gusta mucho hablarles a mis estudiantes de periodismo de investigación, de cómo entrevistar archivos, de cómo entrevistar documentos. Sí, ellos responden, si se les sabe preguntar. ¿Acaso no es eso lo que hacen hoy varios programas de........
