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Bodegas: el asedio silencioso a la democracia

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29.04.2026

En una ocasión, Steve Jobs comentó que cambiaría todo su imperio tecnológico por una tarde con Sócrates. No era una frase ligera. En medio de pantallas, algoritmos y velocidad, entendía algo esencial: el problema no es la información, es la verdad. Hoy, en la Colombia preelectoral del 2026, esa reflexión resulta urgente. Vivimos sumergidos en la era de la postverdad: un escenario en el que no importa lo que es cierto, sino lo que logra imponerse emocionalmente.

La postverdad no discute, sino que reemplaza; no argumenta, sugiere; no demuestra, repite. Es una trampa psicológica simple y devastadora: “si lo creo, es verdad”. Y cuando ese mecanismo se vuelve colectivo, la realidad empieza a diluirse. En el debate público colombiano esto ya es evidente. Se justifican errores con comparaciones irrelevantes, se manipulan cifras, se crean narrativas paralelas. Si los hechos incomodan, se reemplazan. Si la realidad contradice la ideología, se ignora. Pero este fenómeno no es exclusivo de Colombia. Lo estamos viendo a escala global con una claridad inquietante. 

Recientemente, el presidente Donald Trump arremetió contra el papa León XIV por insistir........

© La Patria