La alarma que aprendimos a ignorar
Hay alarmas que dejan de alarmarnos cuando suenan demasiado tiempo. La del carro que nadie apaga en la cuadra, la del celular que posponemos cinco minutos cada mañana, la del edificio que se dispara cada semana. Al principio nos asomamos a la ventana; después, ni levantamos la cabeza. Y, justo eso es lo que nos está pasando con la deserción escolar en Manizales.Durante la última década, según el Ministerio de Educación, la ciudad ha tenido tasas de deserción entre el 2% y el 4%, con un comportamiento errático, no sube ni baja de manera sostenida. Entre las principales capitales no somos la mejor ni la peor. Y en la comodidad del punto medio, el 3% se volvió la........
