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Puñalada a la tierra en Wisirare

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La lucha por defender la Tierra debe ser prioridad número uno de individuos, organizaciones y gobiernos. La situación para la Tierra y para nosotros sus habitantes es angustiosa, pero parece que los gobiernos y millones de individuos no se han dado cuenta. Son muchos los fenómenos que atentan contra la vida del planeta y la nuestra. El principal es el calentamiento global. Hay otros que están más al alcance de la mano de los seres humanos para evitarlos: dos de ellos son la deforestación y los incendios forestales. A uno de estos últimos quiero referirme ahora.

Entre todas las reservas privadas del país la de Wisirare ocupa sin duda el primer lugar por las implicaciones que su conservación conlleva. Se trata nada más y nada menos que de la salvación de una especie gravemente amenazada y es la del caimán del Orinoco, llamado científicamente Crocodylus intermedius. Croco, sí croco.

En Orocué existe una reserva de flora y fauna llamada Wisirare que pertenece a la Gobernación de Casanare y actualmente está entregada en comodato a la Fundación Palmarito, del magnate hotelero Jorge Londoño, decidido mecenas de causas ambientales, y dirigida por Alejandro Olaya. Esta reserva de 900 hectáreas posee densos bosques, lagunas, rica variedad de aves nativas y migratorias y sobre todo un criadero de caimanes o cocodrilos del Orinoco. Pues bien, hace un mes manos criminales hicieron varios incendios que exterminaron completamente la reserva.

Afortunadamente el criadero de cocodrilos se salvó de la catástrofe. Todo incendio forestal es una puñalada a la Tierra, pero algunos, como este, son una puñalada directa al corazón por la importancia de la reserva como criadero de especies en peligro de extinción. Los bosques quedaron reducidos a cenizas, la hermosa tierra negra es ahora un inmenso peladero de ceniza gris, murieron calcinados centenares de aves, mamíferos, reptiles e insectos.

Ha llegado ya la hora en que por el delicado estado de la salud de la Tierra los pirómanos sean castigados con cárcel, no con las ridículas penas de casa por cárcel a las que son dados tantos jueces hoy. Y por la importancia de Wisirare las instituciones nacionales y extranjeras que operan en Colombia y cuidan el medio ambiente deberían ayudar en la “reconstrucción” de la reserva. Aquí se incuban los huevos de los caimanes y cuando los neonatos alcanzan el tamaño de un metro son liberados en los ríos y ciénagas de los Llanos. Así se han liberado ya hoy 300 ejemplares salvando a la especie de la extinción. 

De igual manera la Fundación Palmarito ha recorrido los ríos de los Llanos colectando los huevos de tortuga charapa para incubarlos y luego liberar las tortuguitas en los ríos, salvándolas así de los nativos y de los enemigos naturales que las utilizan como alimento.

Orocué, bello pueblo llanero, ubicado a orillas del río Meta y que honra con varios monumentos al novelista, es famoso porque allí vivió José Eustasio Rivera y compuso gran parte de su obra La Vorágine, que el año pasado cumplió 100 años de publicación.


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