La semana después, por Omar Jesús Estacio
Una semana después de posesionarse como nueva jefe de Estado electa por arrase, los vertiginosos acontecimientos la colocaron a punto de fractura, pese a su reconocida condición de mujer con temple de acero.
El sectarismo desbocado es el enemigo número uno de todo gobierno que se pretenda democrático. Para que sea el lector el que dictamine si el caso objeto del presente relato, fue la excepción de tal regla, transcribimos el pliego correspondiente:
—Compañera Presidenta, con el debido respeto, en mi carácter de Secretario General de nuestro glorioso partido, le exigimos,que antes de su juramentación, porque el que madruga Dios lo ayuda, anuncie formalmente, que como mínimo, 20 de nuestros compañeritos van a ser nombrados titulares de igual número de ministerios.
El dilema era hamletiano: O se imponía la pulcritud a rajatabla prometida en la campaña electoral o se imponía el más de lo mismo, de modo que el naciente gobierno constitucional, se vería condenado a chapotear, la misma charca, de las tres administraciones que la habían precedido. Como........
