menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Dios los cría y los malandrines se juntan, por Omar Jesús Estacio

25 0
12.03.2026

El apretón de manos con una inclinación particular; colocar los dedos índice y pulgar como compases, mientras se pronunciaba determinada pregunta ritual; el caminar a paso inusual mientras se inspecciona una obra terminada o por terminar. Tales eran, algunos de los gestos con los que, los muy experimentados canteros masones, entre los siglos XII y XVI, acreditaban la posesión de los grados —aprendiz, compañero o gran maestro cantero masón— requeridos para determinada edificación.

Siglos después, la camorra napolitana, con la “mano a borsa”, el porte de “Il Guappo” o el pasarse el dedo pulgar lentamente alrededor del cuello, dejaban constancia, del escalafón de cada integrante de la pandilla.

En Latinoamérica, esa práctica, la encontramos entre los compinches de la Mara Salvatrucha y más recientemente, en los vituperados Trenes de Aragua y de Miraflores.

Apenas el susodicho Secretary of the Interior, traspuso el umbral del salón en el que se disponía a transmitir la órdenes inapelables de su jefe, reconoció (“por el tumbao que tienen los malandros al caminar” cual Pedro Navaja) al sujeto por cuya captura se ofrecía y se siguen ofreciendo 25 millones de dólares.

Entre “El Hombre del Mazo Dando” –como se conoce, al último de los nombrados– y el referido........

© La Patilla