menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La bondad y la decencia: ¿virtudes o debilidades políticas?, por Noel Álvarez

29 0
22.03.2026

La política, históricamente comprendida como el arte de lo posible y la administración de las complejas tensiones sociales, ha mantenido una relación ambivalente con conceptos fundamentales como la bondad y la decencia. En los pasillos del poder, donde suelen imperar el cálculo frío y la estrategia pragmática, estas virtudes son observadas con frecuencia bajo el lente de la sospecha, siendo etiquetadas como señales de ingenuidad o falta de carácter. Sin embargo, un análisis riguroso y honesto del liderazgo contemporáneo sugiere que la verdadera crisis de la gestión pública en nuestras sociedades no radica en el exceso de estas cualidades, sino en su ausencia sistemática y en la desnaturalización del servicio público como un fin ético.

La decencia política se manifiesta como el cumplimiento riguroso de la ética, el respeto sagrado a la palabra empeñada y la integridad absoluta en el manejo de los recursos que pertenecen a todos. Es, en esencia, el marco de referencia moral que permite que la competencia por el poder no se degrade en una guerra de exterminio o en un mercado de favores. Por su parte, la bondad en la esfera pública no debe entenderse como una simple actitud pasiva, sino como la capacidad de empatía transformada en acción transformadora. Es la sensibilidad necesaria para que las cifras macroeconómicas frías y los reportes técnicos no oculten el rostro humano de las profundas necesidades sociales. Mientras la decencia establece el límite infranqueable de lo que un político jamás debe permitirse........

© La Patilla