El arte de equivocarse, por @ArmandoMartini
“Siempre vamos a cometer errores, pero que sean nuevos.” Enunciado que debería estar inscrito en la cúpula de parlamentos y academias. Parece una invitación al desorden, una licencia para la irresponsabilidad, coartada de un país que pudo ser futuro y eligió el ocaso. Sin embargo, encierra una verdad exigente sobre la condición humana y el arte de gobernar.
La frase contiene dos mandamientos. El primero es humilde y realista, libera al hombre público de la hipocresía de la infalibilidad. Quien gobierna y jura no errar, miente o no ha gobernado aún. El error no es accidente evitable; es un compañero de viaje. Lo que separa al buen líder del malo no es la ausencia de errores, sino la disposición a reconocerlos y la rapidez para corregirlos.
El segundo es revolucionario, procura hacer errores nuevos. Repetir viejas faltas no es un error, es idiotez; peor aún, cobardía disfrazada de experiencia. El político que tropieza dos veces con la misma piedra no es aprendiz, es dogmático, enemigo de la historia cuando confunde sus certezas con leyes eternas. La perfección es un espejismo de tiranos y una promesa de fanáticos.
La historia está satisfecha de fracasos reutilizados, proteccionismo ineficaz,........
