Crónica de un retorno anunciado, por Antonio Ledezma
La determinación de volver a ingresar a Venezuela no es una simple decisión política; es la reafirmación de una férrea voluntad de lucha que identifica a María Corina Machado. Conviene decirlo con claridad: no estamos ante una candidatura, estamos ante la encarnación de un mandato indomable que se abre paso entre las ruinas que ha dejado esa corporación criminal que ha secuestrado la República.
Este retorno no es improvisado. Es la consecuencia de una coherencia que viene de lejos. Ya en 2014, cuando denunció al narcorégimen ante la comunidad internacional ocupando circunstancialmente la butaca de Panamá ante la OEA, le advirtieron que no regresara. Y regresó. Hoy vuelve a hacerlo, pero con algo más poderoso: la legitimidad acumulada de un pueblo resiliente que no se rinde.
El año 2026 la ha consagrado como líder global. Desde el Vaticano hasta Washington, su tránsito ha sido el de una mujer que no pide respaldo: lo convoca. Pero ha sido en Europa —y especialmente en Madrid— donde esa fuerza adquirió dimensión histórica.
Porque lo que allí ocurrió no fue protocolo. Fue reconocimiento. Fue investidura moral. En la capital española, el alcalde José Luis Martínez-Almeida le hizo entrega de la Llave de Oro de la ciudad, una........
