La responsabilidad de elegir
La democracia no debe ser de apariencia. No se trata de un ejercicio superficial para hacer creer que la mera participación popular en los actos de decisión pública tiene legitimidad suficiente. Esa decisión debe contar con la garantía de que no es producto de un proceso sujeto a manipulaciones y distorsiones propias de finalidades negativas.
Las prácticas viciadas conducen a entramados fraudulentos en la búsqueda del poder en beneficio de intereses propios de clanes excluyentes. Y esa distorsión anula el objetivo de generar condiciones destinadas a fortalecer el desarrollo social con la calidad anhelada.
En el caso de la elección de servidores públicos de todas las instancias —presidente de la nación, congresistas, administradores de la justicia, representantes de las comunidades regionales, líderes comunitarios o voceros de la........
