Cuando el caos se convierte en paisaje
Existe un instante casi imperceptible en el desgaste de una sociedad: ese en el que lo inadmisible deja de sorprendernos y, poco a poco, empieza a parecernos habitual. Es ahí cuando todo pasa a formar parte del paisaje.
La noticia que ayer nos sacudía, hoy se pierde rápidamente en la interminable sucesión de titulares. Y antes de que alcancemos a entender las raíces de un problema, ya estamos pasando al siguiente. De esta manera, el caos no se esfuma. Se va acumulando. Como el polvo y la arena que se esconden bajo el sofá. No desaparecen. Solo quedan ocultos.
Un nuevo escándalo de corrupción. Otro caso de violencia contra una mujer. Una temporada de lluvias que afecta a las zonas más frágiles. Errores persistentes en el sistema de salud. El aumento de la violencia en distintas regiones. Alianzas que erosionan la transparencia institucional. El debilitamiento de la autoridad del Estado en materia de seguridad. El desempleo que golpea con mayor fuerza a los jóvenes.
La llegada acelerada de tecnologías que transformarán el trabajo antes de que estemos preparados. Ciberataques que ponen a........
