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Libertad para qué, quién y nadie en los pueblos de Zamora

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27.03.2026

'Pan, trabajo, libertad', de la artista Kubra Khademi. / EUROPA PRESS

La denostada por las derechas respuesta de Lenin "libertad para qué" a Fernando de los Ríos cuando visitó la URSS como ministro de la Segunda República de España, se puede entender sólo con darse un garbeo por los pueblos de Zamora en el actual régimen democrático de libertades para qué y para quién. Para nadie.

Las leyes de España consagran la libertad de los padres y tutores para elegir la enseñanza y el centro educativo público o concertado para sus hijos, que la Constitución también recoge junto a la libertad de creación de centros docentes.

Pero si eres un niño, niña o joven que vive en un pueblo de Zamora, la libertad de enseñanza no existe. Porque tu libertad de elección de centro se restringe a la única escuela de primaria o instituto de secundaria de la zona, que la mayoría de las veces ni siquiera está en la localidad donde vives. Si tienes menos de 3 años, con suerte podrán llevarte a un espacio del programa Crecemos que no es una escuela infantil, o tendrás que quedarte en casa jugando. Cuando la enseñanza no es obligatoria como la universitaria, la elección de centro va a depender de la cuenta corriente de tu familia. La libertad de crear centros docentes sencillamente no se ejerce porque no es negocio. La libertad de enseñanza se convierte en una libertad para qué, quién y nadie.

Las leyes de la Comunidad Autónoma de Castilla y León recogen la libertad de los pacientes de para elegir médico, pediatra o centro de salud de atención primaria, así como de profesional de atención especializada o de hospital.

Pero si eres una persona de cualquier edad que vive en un pueblo de Zamora la libertad de elección de personal sanitario no existe. Porque tu libertad se restringe al médico y personal sanitario que va al consultorio en el mejor de los casos si existe o se abre en la localidad donde vives, en cuyo caso te puedes considerar privilegiado aunque no elijas al profesional ¡con que vaya alguien! Si eres niño o niña no vas a contar con un pediatra ni aunque te puedas desplazar al centro de salud de la zona. Si eres una persona de edad y dignidad, o sea, vieja, tampoco podrás elegir geriatra. Si tienes problemas de salud mental tampoco contarás en tu pueblo con un psicólogo de cabecera. Y cuando necesitas ir a un especialista en la capital o más lejos, tienes que soportar interminables listas de espera obligatorias. En ningún caso puedes elegir, salvo que te vayas a la privada a cargo de la cuenta corriente. La libertad de elección de médico, pediatra, centro de salud, especialista u hospital se convierte en papel mojado, o consultorio cerrado. En libertad para qué, quién y nadie.

Las leyes de dependencia y de personas mayores defienden la libertad de elección de residencia, respaldado por la Constitución española, para decidir dónde y cómo vivir.

Pero si eres una persona mayor o dependiente que vive en un pueblo de Zamora, la libertad para elegir quedarte en casa o en una residencia prácticamente no existe. Porque la mayoría de los pueblos no cuenta con una residencia para personas mayores, y ni siquiera existe una cercana a tu casa. Si eliges una de gestión privada, los precios son prohibitivos para tu pensión.

Y si eliges una concertada te pueden mandar a la que quieran si tiene plazas vacantes aunque esté en el quinto pino. Por supuesto que si tienes la suerte de contar con una casa en la que vivir y eliges quedarte, la ayuda a domicilio permanente sólo existe si contratas a una persona para cuidarte, pero que para todo el día se convierte en tres contratos imposibles de pagar con la escasa pensión. La libertad de elección de residencia o no existe o se convierte en libertad para qué, quién y nadie.

La Constitución española incluye el derecho a elegir libremente la profesión u oficio sin discriminación, y a una remuneración para satisfacer las necesidades personales y de la familia.

Pero si eres una persona en edad de trabajar que vive en un pueblo de Zamora, no vas a encontrar muchas oportunidades para elegir porque pasa como con los consultorios y la elección de médico ¡que bastante suerte tienes si hay algún empleo aunque no haya para escoger! Si puedes trabajar como autónomo en agricultura o ganadería tendrás que producir lo que diga la PAC. Si por tu preparación educativa lejos de tu pueblo puedes optar a teletrabajar desde éste, tampoco podrás elegir la conexión a internet. Seguramente si hay alguna será lenta e intermitente en función de los apagones. La libertad de elegir la profesión u oficio también será para qué, quién y nadie.

La misma Constitución y otras leyes de vivienda recogen el derecho a una vivienda digna y la obligación de los poderes públicos de promover las normas para hacerlo efectivo.

Pero si eres una persona que quiere ir a vivir a un pueblo de Zamora (pese a no tener escuela para los niños, residencia para los viejos, médico para nadie y trabajo precario) cuando busques un techo para vivir te encontrarás con miles de casas, sí, pero cerradas y arroñándose antes que dispuestas para alquilar. Si acudes al ayuntamiento o pedáneo, te dirá que nada se puede hacer frente a la protegidísima libertad de la propiedad privada. La libertad de elegir lugar donde empadronarte será imposible por la falta de viviendas donde hacerlo. Será libertad para qué, quién y nadie.

Nada dicen las leyes sobre la libertad de tomar cañas que proclamó solemnemente la presidenta de la Comunidad madrileña cuando se cerraron los bares para evitar la extensión de la pandemia del Covid ¡Al menos esa gran libertad de elegir el bebercio y el tiempo de ocio podrá ser para todos!

Pero si vives en un pueblo de Zamora no podrás elegir dónde tomar una caña ni donde disfrutar del ocio (un cine o un teatro es una utopía), porque ya es una suerte contar con un bar abierto y es muy probable que no haya ni bar ni un local donde encontrarse con los vecinos. Puede que no haya ni vecinos para encontrarse. La libertad de tomar cañas ni siquiera existe, ni para qué, quién ni nadie.

Así podríamos seguir hablando de esa libertad que en muchos pueblos de Zamora es "para qué" porque existe como derecho, pero no puede ejercerse en la realidad.

Ese "para qué" de Lenin que respondió Fernando de los Ríos diciendo "libertad para ser libres" se acaba ejerciendo en los pueblos de Zamora marchándose fuera libremente ¿o más bien a la fuerza?

No podrás elegir escuela, médico, residencia, trabajo, vivienda, cañas (ni banco, ni tienda, ni tren, ni cine). Pero eres libre de irte: si eres niño libertad de ir a estudiar fuera; si estás enfermo, lejos; si buscas trabajo, para emigrar; si eres autónomo, libertad para arruinarte. Y si quieres tomar cañas, tienes libertad para irte al fresco, o irte a tomar viento.

Esa es la libertad que recogen las leyes pero no llega a muchos pueblos de Zamora.

Pero como hay esperanza (y EsperanZa un par de meses más), tras analizar la libertad para qué, decimos con permiso de Fernando y Vladímir: para qué, para luchar; para quién, para todos, especialmente para los nadies, "dueños de nada, que no son aunque sean" (Galeano).

Libertad para poder vivir aquí. En Zamora.

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