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Cuando el absentismo es realmente un cáncer

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Resfriado. / REDACCIÓN

Efectivamente, Sr. Feijóo, el absentismo algunas veces es un cáncer.

Entonces hay que superar el miedo a la muerte. Tienes que acudir a recibir un tratamiento especializado a hospitales lejanos durante meses; después hay tratamientos ambulatorios durante más meses aún que, incluso aunque estén cerca, te obligan a desplazarte en taxi en la ciudad. Si vives en un pueblo tienes que quedarte a dormir en una pensión o en un hostal para acomodarte a los horarios del transporte público y de la atención sanitaria. Si te llevan en ambulancia y no gastas en transporte público, como el vehículo sanitario se comparte con enfermos de distintas patologías y horarios diferentes de atención médica, te puedes pasar todo el día de viaje fuera de casa, añadiendo agotamiento físico y mental a tu cuerpo. Los tratamientos son a veces muy duros y te dejan desecha, por lo que necesitas un acompañante que hay que pagar; y si es un amigo o familiar que te acompaña gratis y agradecido, tiene que desayunar, comer y cenar; y trabajar para no ser un absentista. Si tienes niños pequeños o personas mayores a tu cargo, también tendrás que contratar a alguien que los cuide mientras te curas. Y eso si te curas, porque la incertidumbre con el cáncer te puede hacer caer en una depresión que necesita también ayuda. Y a veces no hay psicólogos en la........

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