Enchufes
Todos sabemos distinguir enchufe en sentido real y figurado. El diccionario del español actual del año 1999 en su página 1.290 describe enchufe así: Dispositivo para conectar un aparato eléctrico a la red. Destino o situación ventajoso que se obtiene por recomendación. Ambas acepciones no son ni malas ni buenas. Un enchufe material puede servir para obtener energía y también para provocar incendios. Una recomendación o un enchufe puede ser garantía de aptitud o privilegio inmerecido. Imaginemos que a cualquier trabajo se accede por enchufe y que el jefazo habría llegado por votación en una lista sin apenas conocerle. Algo así como sucede en la elecciones autonómicas, nacionales o europeas.
Cualquiera con buena recomendación o enchufe sería encargado de conductor de autobuses, trenes, aviones, ambulancias, médicos, peluqueros, enfermeros, fontaneros, profesores, arquitectos, y así sucesivamente. No tendríamos confianza en ellos ni seguridad en su trabajo. Nuestro contento y bienestar radica y descansa en gran medida al saber que la sociedad es atendida por profesionales que acceden a sus puestos de trabajo por preparación, mérito, capacidad, oposición pública y a las que concurren los bien preparados en institutos, academias, universidades y examinados por gente muy competente., a veces elegidos por las bolas entre los sorteables y tras ser acreditados por agencias públicas de forma anónima. Es una garantía saber que gracias a estos millones de funcionarios y profesionales los hospitales, las carreteras, carniceros, mercados, funcionan.
En este tiempo postelectoral son muchos los que esperan y aguardan un enchufe, ser enchufados. Y se acercan a los elegidos y preguntan ¿qué hay de lo mío? Cuentan que uno llegó a felicitar al elegido y le dijo: tu papel es enchufarnos a todos. Sabemos que el despacho de los gobernantes políticos se llena se asesores, chóferes, secretarios, guardaespaldas y otros llegados por el dedo y puestos importantes en la administración general, autonómica, provincial, local se eligen a dedo en favor de amigos y simpatizantes. Nada en contra de que quien tenga grandes responsabilidades quiera como colaboradores a gente de su confianza.
Pero su elección debe fundamentarse en la capacidad del distinguido. Unas veces se hace para compensar favores y otras por puro, que es impuro amiguismo. No se pide, ni exige cualificación, preparación, sino lealtad a los dictados del jefe, servilismo, en una palabra. Y con este sistema no está garantizada ni calidad del servicio, ni la igualdad en el acceso a los beneficios de una administración pública. Muchas veces se han levantado voces autorizadas para que cambien leyes y ordenanzas y para que miles y miles de asesores y, puestos de confianza y altos mandos sean ocupados por técnicos bien preparados y accesibles por pruebas de méritos, capacidad y oposición pública e imparcial.
Para que la maquinaria del estado, autonómica, provincial, aclame funciones bien se necesitan cuadros de dirigentes estables, no a merced de los políticos de turno, que si bien deben y es su prerrogativa marcar y hacer que se cumplan sus programas citados y elegidos, la puesta en escena corresponde a los técnicos. Muchas veces hemos podido a los ingenieros, meteorólogos, profesionales de alto nivel y cualificación que los políticos no les hacen ni caso. Y la Constitución Española es clara al respecto en su artículo 103 a, b y c dice: La administración Pública sirve con objetividad los interese generales y actúa de acuerdo con los principios de eficacia, jerarquía con sometimiento pleno a la ley y al Derecho. Ley regulará el estatuto de los funcionarios públicos, su acceso de acuerdo con los principios de mérito y capacidad y las garantías de imparcialidad en el ejercicio de sus funciones.
El funcionario estable, bien preparado, libre de enchufes y enchufados es una garantía para el bienestar de una sociedad adulta y culta. Y esto se puede asegurar y lograr mediante el establecimiento de leyes que aseguren el papel de cada uno, de los funcionarios que tienen la obligación de servir al público y de ojos políticos que no están exentos del mismo deben. Cada uno en su sitio, sin invasiones, ni intromisiones. Cada formación nueva de gobiernos, trae consigo un moviendo de miles de persona y debe de primar la trasparencia, den dotar al servicio de los mejores profesionales en cada ramo y asegurar su ejercido no el enchufismo .
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