Invisibilidad
Dos vecinos con sus perros en un pueblo de Zamora. / Archivo
La invisibilidad tiene una condición apreciable, que te puedes meter en las casas de rondón (sin previo aviso) y nadie te va a ver. Te cuelas en los bares a la carrera para escuchar las últimas conversaciones de los últimos parroquianos, animadas por el vaho acolchado del café o sincopadas por la necesidad urgente de hablar con frases cortas que presta el alcohol antes de que le sujetes el vermú a alguien, que entonces te tienes que tragar la perorata. "Tiene muchas ventajas el ser invisible y aún más en Zamora", me dijo hace poco un amigo al que veo de año en año. "Puedes recorrer un pueblo entero sin que nadie te vea". "Ya, pero eso es porque no hay gente, no tiene mérito". "No, eso es porque los pueblos también son........
