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La obesidad no es saludable

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17.03.2026

Paciente con obesidad. / PEAKSTOCK / Europa Press

Sin duda es una obviedad sabiendo como sabemos que está asociada a enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión, algunos tipos de cáncer y una disminución significativa de la calidad de vida. Ni la arruga es bella, ni la obesidad es saludable. Este problema de salud pública afecta a millones de personas en España y en el mundo. Precisamente España se sitúa entre los países con mayores tasas de Europa.

Todos los expertos coinciden en que, aunque las causas de la obesidad son multifactoriales, la alimentación (la mala alimentación) y el sedentarismo son dos factores clave en su desarrollo. A ello hay que añadir la genética, los hábitos de vida, los patrones del sueño, las alteraciones hormonales, ciertos medicamentos y factores psicológicos que influyen sobremanera en el aumento del peso.

Bien cierto es que no hace tantos años, la obesidad se disimulaba como si fuera un estigma. En la calle se solía esconder entre amplios ropajes que no siempre ayudaban a disimular lo indisimulable: la amplitud de carnes, el exceso de kilos. Hoy, la obesidad no se esconde, se muestra sin complejos. Los michelines abdominales, las tripas cerveceras, el muslamen de "jabugo", los pectorales tipo "mostrador" y unos pompis que parecen auténticos globos a punto de estallar, embutidos en pantalones y faldas imposibles y blusas a punto de quedarse sin botonadura. Se acabaron los complejos.

Eso está bien, pero mejor está no tener que llegar a esos extremos. Cuidar la alimentación y el gimnasio son de vital importancia. Precisamente, los gimnasios se llenan cada vez más de mujeres sobradas de peso a las que da gusto ver luchando con las máquinas y los pertinentes ejercicios de la tabla prescrita por el entrenador. Son las que van por buen camino. Y para no perder el sendero adecuado, cuidado con la llamada hambre emocional. Sí, ese impulso de comer que alguna vez todos hemos sentido como respuesta a emociones como la ansiedad, el estrés y la tristeza. No debemos olvidar que: "La salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago". Aquel consejo de Don Quijote a Sancho Panza, metáfora para abogar por la moderación en la comida y la bebida como base de una buena salud, permanece vigente hoy día.

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