El eclipse: un fenómeno de masas
Eclipse en Camarzana de Tera. / E. P.
Durante mucho tiempo, no hubo día en el que no se produjera una noticia al respecto. La prescripción de los expertos pasaba porque la gente debía hacerse con unas gafas especiales debidamente homologadas, so pena de exponerse a sufrir daños irreversibles en la retina si osaban mirar al sol a pecho descubierto. De modo que desde meses atrás, en que empezó a hablarse del "eclipse", todo el mundo había dispuesto de tiempo suficiente para adquirir las citadas gafas protectoras. Pero, bien por pitos o bien por flautas, aquel ciudadano aún no había llegado a hacerse con ellas. Y es que, cuando las cosas parecen fáciles de conseguir, la confianza se engarza con el tiempo formando un matrimonio que no siempre llega a dar buenos resultados.
Mira por dónde, los días fueron transcurriendo con una celeridad pasmosa, y el día D hora H del "eclipse" empezó a aproximarse. De manera que cuando el tiempo comenzaba a agotarse, el citado individuo decidió hacerse con las dichosas gafas. Fue ese un día en el que lo que menos apetecía era salir de casa y exponerse al envite que echaba sobre el asfalto la recalcitrante calima. El tiempo apremiaba, solo faltaba un día para que se produjera el evento, de manera que no le quedó otra opción que armarse de valor y enfrentarse al desmesurado azote del sol. Lo hizo........
