Os tenemos miedo
Empieza a ser costumbre que cada 8 de marzo nos despertemos con cifras que ya no sorprenden a nadie, pero que siguen doliendo como si fueran nuevas. Que si las mujeres cobráis un 20 por ciento menos que nosotros los varones, que si tres de cada cuatro contratos a tiempo parcial llevan vuestro nombre, que si los cuidados siguen siendo ese agujero negro donde desaparecen horas, carreras y oportunidades. Pero este año, además, la desigualdad viene con un nuevo envoltorio: el digital. Más moderno, más silencioso, más limpio… y, por lo visto, igual de injusto.
La tecnología se ha convertido en portero de discoteca. Decide quién pasa y quién se queda en la calle. Y claro, si no tienes conexión, si el móvil es de los que ya no aceptan ni las actualizaciones, o si las plataformas parecen diseñadas por alguien que nunca ha tenido que pedir una ayuda pública, pues apaga y vámonos. Literalmente: “apagón digital”, lo llama el Informe FOESSA. Un tercio de los hogares vulnerables, muchos encabezados por mujeres, viven así. Y en los más pobres, más de un tercio no tiene conexión estable y otro tercio no tiene destrezas digitales.
A esto se suma otro........
