Como una tumba
Proscrito porque le vieron hablar con los socialistas, lo único positivo de su día más negro fue que se sintió arropado. El cortejo fúnebre, que llevaba a su mujer en su último viaje, cortó, incluso, las carreteras hacia el camposanto. Una muchedumbre dio el último adiós a su esposa, que también había sufrido el «apartheid» del que en su día fue otro de los alcaldes populares.
Veinte años tras dejar el cargo. Dos décadas mano sobre mano porque cometió la torpeza de buscar amigos a diestra y siniestra para recomponer su vida. Una........
