No a la guerra
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. / EFE/Graeme Sloan
Mira que me enerva, molesta y enfada que un partido político se apropie de un lema que es común a todos los españoles. Hubo una época -y me temo que aún siga existiendo- que se daba una vinculación mental entre la bandera de España, pulsera o pin, con la derecha. Y ahora es el «no a la guerra» que parece se ha apropiado la izquierda. Dicen y digo que a lo peor es para desviar la atención a todos los problemas profesionales, personales y de urnas, que afectan a determinados partidos políticos. Me niego a aceptar esta apropiación indebida. Yo llevo en el estado de mi móvil el «no a la guerra» desde que el ego de Aznar le llevó a hacerse la nefasta foto con Blair y Busch en las Azores. Ni que decir tiene cuáles fueron las consecuencias en EE UU, Inglaterra y España. Total, por unas supuestas e imaginarias armas nucleares, que después no existían, pero que se lo cuenten a los muertos de unos y otros países atacantes y atacados. Fue entonces cuando el «no a la guerra» se hizo viral para todo el........
