Impresionado estoy
Ilustración de Leonard Beard / Leonar Beard
Aún estoy impresionado por lo del juez maduro de 92 años que está tramitando lo del bailarín Maduro. Bailes que solo los supera Trump —lo digo por miedo a que me ponga un arancel a las puñetas—. Y mira que después de tantos años de juez, pocas cosas deberían ya sorprenderme. Sin embargo, cuando las reglas de la lógica y de las máximas de experiencia quedan rotas, todavía me sofoco. Y es que, cuando algo empieza mal, suele seguir peor, y acaba fatal. Al egocéntrico y narcisista —por ser benévolo— se le ocurre, por eso de demostrar al mundo que es él quien lo domina, sacar a la fuerza a un dictador de la cama —gracias supuestamente a una colaboración interna valorada en 50 millones de dólares— matando a sus guardaespaldas cubanos, para subirlo en un helicóptero, después en un barco y por fin en un avión —le faltó solo el tren y el metro— para llevarlo a New York. Y dice que es para que sea juzgado por narcotraficante por un juez nonagenario, cuyos reflejos —salvo que sea el Superman de las pelis—, al igual que su........
