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Las Cuatro Esquinas

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11.04.2026

Las cuatro esquinas / L.O.

Sábado 4: Dientes, dientes

He leído que cuando alguien nos pregunta «¿cómo estás?», solo hay una respuesta posible: «Estupendamente». Porque nuestros amigos se alegrarán de ello y nuestros enemigos rabiarán de la envidia. Así que, aunque no estoy precisamente en mi ‘prime’, diré que ‘vamos tirando’, que es una expresión muy murciana y abierta a la libre interpretación.

Domingo 5: Tiburones de secano

Vivir es casi un automatismo. Raras veces nos paramos a pensar por qué hacemos las cosas, vamos a la peluquería o compramos ‘air fryers’. Somos como tiburones, que no pueden dejar de nadar porque si no se mueren. Por eso, cuando la vida nos obliga a detenernos en seco, surge la pregunta que uno jamás querría hacerse: ¿qué sentido tiene todo esto?

De repente, se produce una escisión entre nosotros y la realidad, nos convertimos en disidentes del mundo y nos asalta esa toma de conciencia que nos lleva a sentirnos incómodos en nuestra propia piel. Se abre entonces una bifurcación en el camino: podemos refugiarnos en el ‘mundo de las ideas’ o bien «permanecer fieles a la tierra», en palabras de Nietzsche. La finitud requiere coraje o, como decía mi padre, «es mejor no morirse».

El arte es la manifestación humana más amenazada por la pregunta sobre el sentido. Una panadera hace pan, un albañil construye casas, un agricultor cultiva la tierra. Pero, ¿qué hace un artista? Hay una anécdota narrada por el escritor romántico alemán E.T.A. Hoffmann (1776- 1822) que evidencia a la perfección esa aparente falta de sentido del arte. Un día, estando en el teatro durante la representación de Don Giovanni de Mozart —que él consideraba ‘la ópera de todas las óperas’—, escuchó a su vecino de butaca preguntarle al de al lado: «¿Y para qué sirve todo esto…?».

Martes 7: El bueno de Rüdi

En realidad, no creo que exista una respuesta satisfactoria a esa pregunta que, a su vez, abre otro interrogante incluso más complejo: ¿cómo seguir adelante cuando se pierde la confianza en la ‘obra’ de nuestra propia vida? En este punto, el filósofo y escritor Rüdiger Safranski ofrece, en su libro El Mal, un reconfortante consejo: «Actuar ‘como si’ un Dios o nuestra propia naturaleza tuviera buenas intenciones para con nosotros».

Miércoles 8: El 'elegido' analógico

La capacidad de concentración es el nuevo súperpoder. Estar dos horas seguidas estudiando, leyendo o tocando un instrumento musical sin mirar el móvil supone hoy un esfuerzo sobrehumano. La era digital ha cambiado nuestra manera de trabajar y de relacionarnos, pero también está modificando la estructura de nuestro cerebro. El primer efecto descrito es la atrofia cognitiva: hay estudios que indican que redactar textos con ChatGPT reduce la actividad cerebral hasta un 47% en comparación con la antigua ‘escritura humana’. La IA también debilita la memoria, la capacidad crítica y de resolución de problemas. Los jóvenes son los más afectados por esta pandemia digital que nos está friendo el cerebro y anulando la voluntad. El Mesías o la Mesías del siglo XXI, aquel llamado o llamada a salvarnos de la tiranía de los tecno-oligarcas, no tendrá perfil en TikTok y escribirá a mano.

Jueves 9: Igual me animo

Hay un libro que nunca podrá escribir ChatGPT: «El libro de los errores». Es una obra —todavía inédita— plagada de fallos, imperfecciones, sinsentidos y tachones. Un texto erráticamente humano.

Viernes 10: Todo un arte

«Olvidar es el arte de encontrar comienzos allí donde propiamente no los hay», Rüdiger Safranski, en su libro «El mal o el drama de la libertad».

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