Correr maratones fumando
Fotomontaje ‘fake’ extraído de la cuenta de Facebook ‘Incidencias Güímar’ / L.O.
Diez cosas que he aprendido sobre los ‘therian’
Con los therians sucede lo mismo que con el vídeo de la mermelada de Ricky Martin: todo el mundo conoce a alguien que asegura haberlo visto, pero nadie lo ha hecho realmente.
El fenómeno como tal es un bulo, una burbuja fabricada en redes y amplificada por los medios.
Todas y cada una de las noticias difundidas sobre esta supuesta subcultura tienen un aspecto en común: están plagadas de comentarios de odio y desprecio. Nadie conoce a un therian, pero todos tenemos ‘pre-juicios’ contra ellos.
Los grupos de extrema derecha consideran a los therians la prueba viviente (‘fake’) de la decadencia de la sociedad moderna, reafirmándolos en su intolerancia.
El fenómeno divide a la población en dos bloques: el de las personas ‘normales’ y el de los ‘raritos’, el chivo expiatorio al que hay que destruir.
Lo ‘distinto’ se convierte en el enemigo y el discurso anti woke se radicaliza: «Nos vamos a la mierda porque hemos sido demasiado permisivos con las minorías».
Las ‘quedadas therian’ se caracterizan por la ausencia casi total de therians y la presencia masiva de curiosos, agitadores y grupos ultras, que promueven disturbios.
La propaganda anti en redes genera crueldad y violencia en la vida real.
Primero se exige la uniformidad física y después llega la uniformidad de pensamiento.
En Europa se está imponiendo una lógica colectivista al estilo de los regímenes autoritarios asiáticos: el grupo se sitúa por encima del individuo, que queda supeditado a un mando único que define qué es aceptable pensar, decir y ser.
Sábado 21. 20 por carera
Todo deportista tiene su propia historia de esfuerzo y superación, pero hoy quiero hablarles de un antihéroe, un ejemplo viviente de lo que no hay que hacer, ni en el deporte ni en la vida. Se trata de Chen Bang-Xian, el ‘runner’ chino que ha saltado a la fama por lograr tiempos asombrosos a sus 50 años, con la particularidad de que lo hace fumando como un carretero. Hasta una cajetilla entera consumió el Tío Chen –como se le conoce popularmente- a lo largo de los 42 kilómetros del maratón de Xinjiang, que completó en poco menos de tres horas y media, sin quitarse el pitillo de la boca.
Domingo 22. Ponerse la zancadilla
Como era de esperar, su hazaña se hizo viral y las redes sociales del gigante asiático echaron humo contra él: «Los atletas serios no fuman», le recriminaron. Reconozco que el Tío Chen no es, precisamente, un modelo de vida saludable, pero, en mi opinión, sí es un ejemplo de superación. Porque si correr ultramaratones exige disciplina, hacerlo con los pulmones atrofiados es un verdadero alarde de voluntad, una muestra de ánimo inquebrantable.
Lunes 23. ¿Qué te define?
Yo no creo que el Tío Chen incite al tabaquismo, como se le ha acusado. Para mí el mensaje es el contrario: a pesar de su adicción, es capaz de correr. Es decir, no deja que ser ‘un fumador’ lo defina y encasille en esa categoría, sino que también es capaz de ser un ‘runner’. Y eso es lo realmente admirable.
Martes 24. Metas inalcanzables
Cuando caemos en el ‘todo o nada’ (contar cada caloría, machacarnos en el gimnasio, producir sin descanso, compararnos constantemente…) siempre fracasamos. Buscar obsesivamente ‘la mejor versión’ de nosotros conduce a la culpa y al autoboicot, ya sea por acción (autodestrucción) u omisión (parálisis). Porque, como dijo Voltaire, «lo perfecto es enemigo de lo bueno». No hay nada más humano que cagarla. El equilibrio se compone de excesos, el orden se conquista desde el caos, el mapa es un compendio de extravíos.
Miércoles 25. Luz y oscuridad
Todos somos, en el fondo, personajes de Dostoyevski, almas contradictorias capaces de lo mejor y lo peor. Albergamos en un mismo cuerpo lo más oscuro y lo más luminoso. En el transcurso de un mismo día podemos realizar actos de una grandeza heroica e incurrir en gestos bajos y mezquinos, tanto hacia los demás como hacia nosotros mismos.
Jueves 26. De El Palmar a Camden Town
Oscilamos entre la gloria del triunfo y el abismo de la derrota, como si al levantarnos fuésemos Carlos Alcaraz y, al irnos a la cama, Amy Winehouse (la mejor, por cierto). Esa dualidad nos interpela y atormenta como el diálogo interno dostoievskiano.
Viernes 27. Lo importante es participar
Aprender a conciliar esas contradicciones es lo que nos impulsa hacia la meta. Puede que tengamos los pulmones de un fumador empedernido, pero nuestro corazón bombea como el de un ‘runner’. Palabra del Tío Chen. n
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