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Sesudos estudios y mala sangre

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22.02.2026

Es reconocible. Una mujer mayor va con un carro por la acera de una calle. Llega a la puerta de una casa. Toca el timbre del telefonillo, y se oye una voz de hombre que dice: «¿Quién es?». Y ella responde: «Pues, ¿quién va a ser? Abre ya, coño».

Detenido. Qué gusto me dio que detuvieran al príncipe Andrés de Inglaterra. Cuando apareció aquella foto de él con una chica jovencísima en casa del pedófilo Epstein, a la que su madre, la reina Isabel II, le tuvo que dar 13 millones de dólares para que no contase las guarrerías de su hijo, ya debió ser detenido, acusado y juzgado. Así que, si lo van a empapelar ahora, mucho mejor. Por cierto, lo detuvo la policía de El Valle del Támesis, que aparece mucho en las series inglesas de investigaciones, por ejemplo, en Los crímenes de Oxford.

Foto histórica. Escuché en la radio una entrevista al fotógrafo Phil Noble que tomó la foto del príncipe en el coche saliendo de la comisaría. La agencia Reuters, cuando supo lo de la detención, mandó a un fotógrafo a cada comisaría de la ciudad de Aylsham, en el condado de Norfolk, porque realmente no sabían en cuál estaba. Este fotógrafo se mantuvo esperando en una de ellas, pero, como no salía, se fue a su casa. Poco después alguien le avisó de que lo iban a soltar de esa comisaría. Fue corriendo hacia allí, y en ese momento el coche salía con el príncipe dentro. Solo pudo hacer una ráfaga de 5 fotos, y únicamente en una de ellas aparecía la cabeza de Andrés. Y esa es la que ha salido en todos los medios de comunicación del mundo, en la que puede verse su cara y sus ojos llenos de miedo.

Debates poco motivadores. Sesudos estudiosos dicen por ahí que el acercamiento a la extrema derecha de los jóvenes es motivado fundamentalmente por el rechazo al espectáculo que suelen dar los partidos que gobiernan, y el hecho de que no encuentren respuestas a sus problemas más urgentes, como la vivienda, las plazas en la educación pública, etcétera. Lo cierto es que, cuando ves un debate en el Congreso, en el Senado o incluso en algún ayuntamiento o comunidad autónoma, comprendes que la juventud aspire a otra cosa, sea lo que sea.

20 de febrero. Tengo unos amigos que le han puesto a su hijo de nombre Nilo. Pensaba yo que era por el río, pero he visto en un almanaque que el viernes fue San Nilo: o sea, que el chiquillo tiene santo.

Medalla. ¿Ustedes se acuerdan de cuando Paquito Fernández Ochoa ganó una medalla de oro en los Juegos de Invierno? Fue en 1972, así que quizás ni siquiera habían nacido. Yo lo recuerdo muy bien, porque aquello fue una gloria nacional. Esta semana, Oriol Cardona ha conseguido otra para España 54 años después, y no se ve tanto alboroto. Aquellos eran otros tiempos en los que estas glorias se celebraban mucho. Es lo que había.

Enfadado. Dos hombres mayores sentados en una terraza de un bar. Uno de ellos dice: «Tienes mala cara hoy». El otro responde: «Lo que tengo es mala sangre».

El oficio de profesor. Cuando hablo con profesores de instituto o maestros en ejercicio suelen comentar que la Enseñanza es un trabajo muy difícil de ejercer en estos tiempos que corren. Dicen que tienen problemas en las aulas con los alumnos y también en el trato con los padres, sobre todo en ciertos centros situados en las periferias de las ciudades. Aun así, a las oposiciones a maestro se presentan este año en Murcia 11.300 aspirantes, más que nunca en la historia de nuestra Región. ¿Serán vocacionales o serán sencillamente la búsqueda de un puesto de trabajo fijo y medio bien pagado? Pues un aviso a navegantes de un profesor que ha estado más de cuarenta años en las aulas: si no les gusta eso de enseñar, de transmitir conocimientos, o no están dispuesto a comprender y a manejar que los chicos y las chicas en esas edades pueden ser difíciles de tratar, no se metan en este oficio, porque lo van a pasar mal.

No apto. Hay una convocatoria de un casting para hacer de extra en una película que se va a rodar en Murcia. Piden hombres de hasta setenta años que estén flacos. Delgado estoy, pero no puedo presentarme.

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