Vida y arte en la urdimbre
Una de las piezas expuestas en ‘Tejiendo la vida cortesana. Tejidos y bordados en las colecciones reales’. / Galería de las Colecciones Reales
De mis tiempos de joven universitario, entre las muchas cosas que aprendí y asimilé con avidez, persisten unos conceptos valiosos que he ido madurando desde entonces. Conceptos acerca de qué es patrimonio: la importancia del cuidado de éste, la fragilidad de su supervivencia entre los siempre latentes intereses económicos y la transformación imparable —acertada o no— del mundo.
Hay algo que es incuestionable para mí: cada vez que perdemos un bien cultural —en cualquiera de sus manifestaciones— el hombre y la sociedad mueren un poco; aunque no lo percibamos, a priori, como tal. De alguna manera, suelo mirar al arte como esa proeza realizada por aquellos que supieron volar por encima de guerras, atrocidades y humana estupidez para ser expresión de lo mejor que hay en nosotros y de su capacidad de trascendencia a través de la belleza creada; también, por supuesto, en los tiempos actuales. ¿Imaginan que nunca se hubiera levantando nuestro genial imafronte catedralicio? ¿O que jamás se hubieran escrito La Ilíada, la Divina comedia o La vida es sueño...? Ciertamente, habría un poco más de oscuridad a nuestro alrededor.
Es muy........
