La boda del emperador
Parte del lienzo ‘La gloria’, del pintor italiano Tiziano / L.O.
En el equilibrio de este singular vals -entre pasado y presente- que forman los artículos de esta sección, les propongo este sábado, nuevamente, un viaje en el tiempo. Un viaje colmado de arte y personajes destacados que han definido y marcado, grandemente, nuestra historia. Ya les he confesado en varias ocasiones mi atracción por determinados lugares; espacios que llenan mi personal imaginario y a los que siempre me es grato regresar. En esta personal catalogación están dos ciudades europeas fascinantes; capitales que, especialmente en el siglo XVI, fueron prodigiosamente prósperas, tremendamente ricas, espectacularmente bellas y únicas. Me refiero a la ciudad ducal de Venecia y, en otro punto cardinal, a la española Sevilla. En ambas ciudades, en la mencionada centuria, se desplegaron un considerable número de artistas e intelectuales que fueron dibujando sus contornos, haciendo del arte y la maravilla un vecino cercano. Pues bien, en la capital hispalense, hace ahora quinientos años, se produjo un acontecimiento histórico al que las artes no quedaron ajenas y que definió, en gran medida, el rumbo de muchos de los países de aquel entonces y de los de hoy. Me........
