Hacer memoria: diputadas republicanas
Mitin femenino de Unión Republicana presidido por la abogada Clara Campoamor, en junio de 1932 en Madrid. / DIAZ CASARIEGO / EFE
Al igual que en todos los ámbitos, las mujeres que trabajaron por la república son, salvo alguna excepción, prácticamente desconocidas.
Con la proclamación de la II Republica el 14 de abril de 1931, el Estado se dota de un Parlamento y un Gobierno elegidos democráticamente, cambiando radicalmente la legislación para las mujeres.
«Los años republicanos significaron que España se abría a la modernidad, se abría al progreso y eso afectó a toda la población en general, pero muy especialmente a las mujeres», explica el periodista Miguel Ángel Villena, autor del libro recientemente publicado Republicanas: Revolución, guerra y exilio de nueve diputadas.
Que una legislación represiva, coercitiva e injusta para las mujeres deje de serlo para pasar a ampararlas y considerarlas ciudadanas de pleno derecho, no implica que inmediatamente la vida real de estas se convierta en un nido de rosas, quedaría un largo camino por recorrer hasta la igualdad real en un mundo de hombres que en su mayoría no estaban predispuestos a abrir sus mentes y compartir sus privilegios, incluidos los más progresistas.
Manuel Azaña, sin ir más lejos, un hombre progresista, hablaba en estos términos de las tres primeras diputadas electas, que fueron compañeras en la Cámara. «La Campoamor es más lista y elocuente que la, Kent, pero también más antipática. La Kent habla para su Kanesú y acciona con la diestra sacudiendo el aire con giros violentos y cerrando el puño como si cazara moscas al vuelo, pero es la única de las tres parlamentarias simpática, la única correcta». La tercera en discordia era Margarita Nelken. Esta visión sobre las mujeres supone poner en cuestión la actuación política de las mujeres y, a la vez, una evidente falta de........
