Crónica de un deseo colectivo
El actor Jaco Elordi. / Tolga Akmen
Si Emily Brontë levantara la cabeza y viera la última adaptación de su obra, Cumbres borrascosas, y a Jacob Elordi interpretando a Heathcliff, probablemente pediría volver a morirse en el acto. El miércoles fui al cine. Éramos veintidós personas en la sala: un batallón de veinte mujeres de distintas edades que parecían haber venido a una despedida de soltera literaria en lugar de a ver un drama gótico, más una gran amiga y yo.
Hice todo lo que detesto en los demás en un cine: comer palomitas y pipas. En el momento en que Heathcliff (Elordi) aparece en pantalla, el silencio sepulcral que requiere una obra del siglo XIX se rompe, y la libido de las allí presentes, los murmullos, risas nerviosas y suspiros ante la aparición del protagonista, se escucharon en toda la sala. Estaba claro por qué esas veintiuna mujeres y yo estábamos allí: Jacob Elordi.
Una masculinidad del siglo XXI, un tipo que cae bien, lleva a sus padres a las premieres de cine, tiene gestos de caballerosidad más propios de otra época, con un físico........
