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El caso de las patatas fritas

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05.07.2026

Orinar en la calle, práctica todavía habitual en Málaga. / ARCINIEGA

Aquí, en Málaga, se exhiben pancartas de rencor y no pasa nada, porque ¿qué es eso de «acabemos con el negocio de la vivienda»?, que se conecta con las pintadas de «ni una casa vacía, ni una familia sin vivienda». Rencor a los propietarios, a usted y a mí. La derechita ni se cosca, o sí, pero mira al cielo pidiendo un poquito de tranquimazin. Yo con mi casa hago lo que quiero dentro de la ley, habitarla, alquilarla, venderla… Estos ataques de inquina a la propiedad privada -artículo 33 de la Constitución- deberían perseguirse con el boe en la mano, ya tristemente se hace con los delitos de odio, que siempre se aplican al enemigo político, pero la propiedad, sus millones de titulares, merece su defensa. El derecho a la propiedad privada es consustancial a las democracias, inimaginables estas sin aquel. Mañana, a alguien se le ocurrirá instalar la guillotina en la Plaza de la Marina y se argumentará su función social. Como compuso Manuelito Gómez, poquito a poco.

En lo........

© La Opinión de Málaga