El patrimonio de la concordia
Portadores del trono de la Reina de los Cielos. / Eduardo Nieto
El termómetro de las redes sociales ha vuelto a dispararse esta semana tras el paso de los andaluces por las urnas. El nuevo mapa político ha sido el detonante perfecto para que las trincheras digitales se reactiven. De inmediato, X (antiguo twitter) se ha convertido en un tribunal improvisado que expide carnés de idoneidad, donde los usuarios se enzarzan en debates estériles, buscándole la boca al contrario. Lo preocupante no es el legítimo análisis político; lo verdaderamente desolador es ver cómo esa fiscalización moral y esa polarización pretenden forzar las puertas, hasta reventar, de un espacio que debería ser inmune a este virus: el ámbito cofrade.
Resulta una paradoja que en el seno de nuestras hermandades y cofradías, donde el lenguaje universal ha de ser el de la caridad, la unión y la fraternidad, se reproduzcan los mismos muros, debates y crueles ataques de la política. Asistimos hoy a un reduccionismo simplista e injusto que pretende patrimonializar la bondad o la empatía según las siglas que se voten,........
