España y su ‘alter ego’
Mikel Merino celebra con su compañero Fabián Ruiz el gol ante Portugal. / EFE
España se lo tomó con calma, pero el resultado final compensa la incertidumbre estresante, la convicción hasta el mismísimo minuto 90 de que el empate a nulidades radiografiaba el choque a la perfección. La guerra por la supremacía peninsular se libraba en Estados Unidos, dentro del Mundial que dirige Donald Trump como árbitro universal.
España y Portugal son tan parecidas que deberían haber vestido ambas de rojo. Parecían jugar contra sí mismas, un........
