menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Las máscara del yo

34 0
05.03.2026

Nosotros y como nos presentamos / Cottonbro Studio

Probablemente hoy ya has usado tu máscara social varias veces.

Quizá cuando saludaste al vecino. Quizá cuando respondiste “todo bien” aunque no lo estuviera tanto. Todos lo hacemos.

La pregunta interesante no es esa. La pregunta es cuánto se parece esa máscara a quien realmente somos.

Hay una pregunta incómoda que, por las prisas del día a día o por lo complicado que es enfrentarlo, muy pocas veces nos hacemos: ¿Cuánto de lo que muestro al mundo soy realmente yo?

No hablamos de mentir descaradamente. Hablamos de algo mucho más cotidiano. La versión de nosotros mismos que aparece: en el trabajo, cuando sonreímos para no parecer muermos; en reuniones familiares, para no dar preocupaciones o para que piensen que todo nos va de escándalo; en redes sociales, para que vean lo interesantes o guays que podemos ser; en ese autobús donde fingimos interés por la conversación más absurda jamás pronunciada.

Todos tenemos una. Una versión ligeramente —o no tan ligeramente— editada. Más correcta. Más amable. Más socialmente presentable. Lo curioso es que esto no es una patología moderna ni una conspiración de Instagram. Es simplemente la vida en sociedad.

Nuestro pacto implícito con los demás para no molestar demasiado, no dar problemas ni parecer el “fuera de tono”.

El pequeño teatro social

La psicología social lleva décadas estudiando cómo las personas gestionamos la imagen que proyectamos a los demás. A esto se le llama gestión de impresiones (self-presentation).

Dicho sin bata de laboratorio: adaptamos cómo nos comportamos según el contexto. No hablamos igual con nuestro jefe, nuestra madre, un amigo íntimo, en redes sociales, con la vecina cotilla, con la viejecilla........

© La Opinión de Málaga