La nave de los locos
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. / EFE
La Casa actual Blanca se parece cada vez más a una nave de los locos a la deriva y con el más demente de todos sus ocupantes al timón.
¿Cómo es posible que los ciudadanos de aquel país, que se dice república, dieran un día su voto a semejante tirano y cómo es sobre todo posible que el Congreso no se haya ya rebelado y pedido su inmediata destitución?
Cuesta creer que el país de Benjamín Franklin, de Thomas Paine, de Walt Whitman, de Henry David Thoreau, de Waldo Emerson, de William James o sí, también de Franklin Delano Roosevelt, haya podido caer tan bajo.
Es difícil creer como europeos, o como ciudadanos de cualquier otro país, ya sea China, Brasil o Madagascar, que semejante energúmeno haya podido llegar, y además por segunda vez, a la Casa Blanca, el puesto de mayor poder del planeta.
Y es realmente vergonzoso ver cómo algunos de nuestros dirigentes se dedicaron durante meses a adularle públicamente, con la esperanza de conseguir sus favores y........
