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A Dios rezando y millones embolsando

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02.04.2026

El secretario de Guerra de EEUU, Pete Hegseth, reunido con soldados / EFE

Pete Hegseth, ministro de la Guerra en el Gobierno de Donald Trump, debió de leer de pequeño muchos tebeos que relataban las hazañas de los cruzados en Tierra Santa.

Y, ya adulto, quiso no sólo convertirse en uno de ellos, sino imbuir además en todos sus patriotas, especialmente quienes visten el uniforme militar, el espíritu guerrero que inspira todas sus acciones.

Para que no quedaran en ningún momento dudas de su vocación, se hizo tatuar una cruz de Jerusalén en el pecho, y en un brazo, las palabras ‘Deus vult” (Dios lo quiso), el grito de guerra con el que el papa Urbano II lanzó en 1095 la primera cruzada.

Tras apuntarse a la Guardia Nacional y presentarse como voluntario, primero en Irak y más tarde en la contrainsurgencia en Afganistán, trabajó, de regreso ya a la vida civil, en varios comités de acción política ultras y se convirtió en comentarista político para la cadena de televisión Fox News, la favorita de Trump.

Realizado finalmente su sueño de dirigir el Pentágono, el mayor departamento de Defensa del mundo, Hegseth decidió cumplir la misión que el Dios cristiano le había encomendado: limpiar el ejército de transexuales y otros espíritus débiles e inyectar en todos el ardor guerrero que siempre le inspira.

Antes incluso de ser nombrado secretario de Defensa, Hegseth había ya criticado en diversas ocasiones todas las iniciativas tendentes a fomentar «la diversidad, la inclusividad y la igualdad» en el Ejército.

Según él, son todas ellas «ideologías discriminatorias que apartan de las Fuerzas Armadas a los jóvenes patriotas y cristianos que han servido tradicionalmente en sus filas».

Pero Hegseth no se olvida tampoco del resto de la sociedad estadounidense, y así en una ocasión hizo un llamamiento a sus compatriotas para que rezasen arrodillados por las Fuerzas Armadas, pidiendo a Dios su victoria en todas las guerras.

Según cuentan también medios de EEUU, el pasado 10 de marzo, Hegseth anunció que los capellanes castrenses tendrían que sustituir las insignias que indican el grado militar alcanzado por otras que muestran solo su afiliación religiosa.

Hace unos meses, Hegseth convocó en el Estado de Virginia a almirantes y generales, que llegaron de todos los puntos del globo donde EEUU tiene bases militares, y a los que habló de la importancia de la oración e instó a cuidar tanto de la forma física de sus soldados como de la «ética guerrera».

En otra ocasión, invitó a un servicio religioso en el Pentágono a un pastor protestante conocido por sus ideas ultranacionalistas y su oposición al voto de la mujer.

En un vídeo que publicó en la red social X, el ministro guerrero combinó imágenes de cazas, tropas en combate y lanzamiento de misiles con una cita del Libro de los Salmos que dice así: «Perseguí a mis enemigos y los alcancé. No volveré hasta haberlos destruido».

Pues bien, este cruzado indómito es el hombre que, según cuenta el Financial Times, intentó a través de su agente en bolsa llevar a cabo una inversión multimillonaria en empresas del sector armamentístico sólo semanas antes del ataque de EEUU e Israel contra Irán.

El agente contactó con BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo, para realizar esa inversión en un fondo cotizado en Bolsa en nombre de un cliente de alto perfil, y todo apunta a que se trataba de ese fanático ‘cruzado de la fe’ . Y es que se puede estar a Dios rezando y millones embolsando.

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