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Todos quieren al Papa

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21.06.2026

Todos quieren al Papa | LUIS MAGAN

Hay cosas que sólo puede conseguir el Papa. Por ejemplo, que durante unos días España deje de discutir sobre España para discutir sobre el Papa. La visita de León XIV consiguió algo casi milagroso y fue poner de acuerdo, aunque fuera por un rato y aunque cada uno entendiera una cosa distinta, a buena parte del personal.

Porque esa fue, quizá, la escena más llamativa de aquellos días. Todo el mundo quería al Papa. Todos. Los de un lado, los del otro, los de en medio, los que creen, los que no creen, los que fueron a misa de pequeños y los que sólo pisan una iglesia cuando se casa una prima o cuando el patrimonio barroco se pone de moda en Instagram. De pronto, León XIV se convirtió en una figura apetecible para todos los sectores políticos, mediáticos y sentimentales del país. Cada frase suya era inmediatamente traducida, interpretada y requisada por alguna tribu para proclamar, con enorme satisfacción, que el Papa pensaba exactamente como ellos.

En la COPE, naturalmente, el Papa decía cosas que iban claramente en la línea de la COPE. En la SER, con idéntica seguridad y no menor entusiasmo, el Papa decía cosas que iban claramente en la línea de la SER. La derecha encontraba en sus palabras una defensa de la vida, de la familia, de la tradición y de la dignidad humana. La izquierda descubría en él a un pontífice social, preocupado por los pobres, por los migrantes, por los descartados y por las heridas de un mundo sin alma. Los moderados veían concordia. Los exaltados, munición. Los periódicos, titulares. Las redes sociales, como siempre, una oportunidad para empeorar la especie.

Incluso los independentistas catalanes quisieron acercarse al Santo Padre. Y ahí, hay que reconocerlo, alcanzamos una de esas cumbres nacionales del ridículo que conviene conservar en formol para futuras generaciones. Hablarle en inglés........

© La Opinión de Málaga