menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El Heraldo que volvió para no marchar nunca más

10 0
04.01.2026

La figura desapareció a mitad del siglo pasado, quizá porque alguien decidió que ya no era moderna o necesaria. Nos han hecho pensar que creer es una debilidad, cando es una riqueza cultural, moral y humana / L.O.

Hubo un tiempo -no tan lejano como algunos creen, aunque sí lo suficientemente borroso como para que muchos lo den por inventado- en el que Málaga sabía esperar. Esperar de verdad. Sin prisas, sin hashtags, sin patrocinadores con vocación redentora ni coreografías imposibles. Esperar era entonces un arte y, como todo arte, tenía su liturgia. Entre ellas, la del Heraldo Real, aquel emisario de Sus Majestades de Oriente que llegaba a la ciudad para anunciar lo importante: que los Reyes venían. Que estaban en camino. Que tocaba preparar la casa, la ilusión y, si me apuran, también el alma.

La figura desapareció a mitad del siglo pasado, quizá porque alguien decidió que ya no era moderna, rentable, o necesaria. O incluso porque nadie pudo o supo mantenerla. Ya se sabe, cuando algo es bonito, sencillo y profundamente nuestro, suele estorbar en los planes de quienes confunden progreso con amnesia. El Heraldo se fue diluyendo hasta convertirse en un recuerdo de abuela, de postal sepia, de esas cosas que uno cree que existieron pero no termina de jurar ante notario.

Y entonces, hace no tantos años, llegaron los cofrades. Despacio. A pasito corto. Casi sin mecer y sin correr. Como hacen todo lo importante. Y como si no tuvieran nada que hacer -que tiene mérito- se metieron en la faena de recuperar la figura del........

© La Opinión de Málaga