San Iñaki, «ora pro nobis»
Iñaki Gabilondo. / El Periódico
Predicar en el desierto es una inversión discutible. Supone un desafío para cualquier orador porque se entiende que larga su discurso sin público. O peor aún, ante un auditorio incapaz de (querer) escuchar el mensaje. Pero es lo que hizo Juan el Bautista: elegir un espacio libre de distracciones mundanas, como el desierto, para anunciar la llegada de Jesús. Eso es, al menos, lo que cuenta la Biblia, que, por cierto, en la categoría de novela podría ganar tantos premios como la mejor serie de........
