Sobre Ceuta, su mar, las personas y el orden global...
Primer día de agosto ya, queridos y queridas, en el que nos encontramos en medio de una nueva y potente crisis en materia de inmigración en la ciudad de Ceuta. Como saben, varios miles de personas —entre veinte y cuarenta y cinco mil según estimaciones de las diversas fuentes— entraron el pasado jueves en la misma mayoritariamente a nado. Y, una vez superados los diferentes escollos para llegar a la ciudad autónoma y con los servicios de acogida absolutamente desbordados por la situación, se limitaron a vagar por la ciudad sin rumbo o a caer rendidos. Familias enteras, pero sobre todo varones jóvenes incluyendo menores de edad, que buscan una vida mejor a este lado de su particular Rubicón, y que llegaban al grito de «Viva España»... Una nueva edición de ese sueño tan humano de vivir una vida mejor, que a mi propio abuelo paterno le llevó a Cuba hace mucho tiempo, o que constituyó la lógica de muchos gallegos y gallegas en la diáspora durante años y años...
Pero no ha sido el cambio de mes el detonante de este complejo episodio acaecido en la localidad ceutí, no, sino una sentencia del Tribunal Supremo en sentido contrario a determinadas expulsiones «en caliente»,........
