«Ordinalidad»: ¿queremos uno o varios países?
Les saludo, amigos y amigas. He de contarles que, antes de escribir estas letras, me he ido al Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española. Mi propósito, ver si «ordinalidad» estaba entre las entradas de esa obra o no, después de escuchar varias declaraciones sobre tal cuestión. Y, tal como me imaginaba, no aparece exactamente así. Me he ido luego a cotejar las diferentes acepciones de «ordinal», ya conocidas, y supongo que de ahí he de tirar para, de alguna manera, referirme a esa palabra que estos días copa todas las tertulias políticas y las discusiones entre nuestros parlamentarios… Sí, como el «ordinal» se refiere al orden de las cosas, la «ordinalidad» implicaría un manejo real de la ordenación en una lista de posibilidades según otro orden previo establecido, más o menos... Incluso iba a llamar a un par de filólogas amigas para terminar de redondear la cuestión pero, miren, a estas alturas del partido y a las horas a las que intento cerrar la columna y enviarla el periódico, va así. Corríjanme, por favor, si aprecian algún detalle, matización o apunte sobre lo dicho que sea del interés colectivo.
Con todo, la cuestión de la «ordinalidad» cobra fuerza en España a partir de la reunión entre el presidente del Gobierno y el presidente de ERC, a partir de la pretensión de esta última formación de que «reciba más el que más paga». Y ahí, parece ser, radicaría el modelo de orden de la cuestión. Que el orden en el listado de mayor a menor en........
