¡Braaaaasssilllll!
El equipo de Brasil, en el Mundial de España 1982.
El otro día alguien preguntaba en X de cuántos mundiales de fútbol tenemos memoria. En mi caso son once. No recuerdo el de Argentina del año en que vine al mundo, pero sí el de España'82, con apenas cuatro años. Vivíamos en la calle Bruc de Barcelona, y me veo andando de la mano de mi padre calle abajo, hacia la Gran Vía. Delante del Hotel Havana se concentraba gran número de aficionados, con un color predominante, el amarillo canario. Mi padre me dijo: "Ahí se quedan los jugadores de Brrrrrrraaaaasssil -impostaba un acento carioca-. Ahí están Zico y Sócrates. Sócrates tira los penaltis de tacón". Fascinación. Cuando decía eso, no hubiera sentido gran diferencia si me hubiera dicho que ahí se estaba apareciendo el Mesías, pues los futbolistas son los dioses de los niños. Mi conocimiento de Zico y de Sócrates -de físico muy de profeta, uno de esos atletas de Cristo que proliferan en Brasil-, venía del primer álbum Panini que me compró mi viejo. Abrir aquellos sobres, torpe y ávidamente, era como la revelación de un misterio. Algunos de esos cromos eran difíciles de conseguir, especialmente........
