Enfermos de certeza
Llevaba pocos minutos esperando en la marquesina cuando llegó el autobús que me dejaría delante del Edificio Telefónica, cuyo arquitecto, Ignacio de Cárdenas, se inspiró en los rascacielos neoyorquinos de principios del siglo XX que recibieron al escritor japonés Durian Sukegawa, con el que iba camino de encontrarme para hablar de su deliciosa novela Dorayaki (Chai Editora, 2014), al instalarse a principios de los 2000 en Manhattan, donde vivió los ataques terroristas del 11 de septiembre. Pocas cosas supuestamente materiales son imperecederas, pero el arte es una de ellas y está ligada, además, irremediable y afortunadamente, a la casualidad, tan imprevisible como inevitable.
Eran pasadas las seis de la tarde y había pocos sitios libres, por lo que tuve que sentarme en la parte trasera y en un........
