Un bozal para la inteligencia artificial
La palabreja del año será, sin duda alguna, inteligencia artificial (IA). Durante el primer semestre, la conversación giraba todavía en torno a las oportunidades prodigiosas que esta ofrece como poderosa herramienta de conocimiento y organización de toda actividad humana. Los temores tenían que ver, mayormente, con la posible pérdida de puestos de trabajo y con su utilización perversa, en las redes sociales, por parte de las plataformas digitales. Dominaba aún el optimismo. Para entendernos, íbamos a ser capaces de ponerle coto a su uso torticero. Como ocurrió con la energía atómica. Los logros de la IA eran infinitos.
En julio, Terence Tao, el Nobel de las matemáticas, admitió que ya era capaz de resolver con éxito desafíos de las matemáticas modernas. Sin embargo, Tao advertía de que esta posibilidad llevaba a una pregunta más filosófica: ¿qué entendemos por éxito en las matemáticas? Por extensión, ¿qué entendemos por éxito del conocimiento? That is the question, como diría Hamlet, ante los sueños húmedos que tienen los........
