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Gais, gallegos y otros sospechosos

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30.04.2026

Con un par de decenios de retraso, el Estado ha decidido compensar por fin a Dolores Vázquez, condenada por un asesinato que no había cometido. Le han dado una medalla, que algo es; aunque sigan racaneándole la pertinente reparación económica. A Vázquez la acusaron los medios, la Justicia y el público en general de asesinar a Rocío Wanninkhof, hija de la que había sido su pareja. No hubo motivación en la condena, luego revocada; pero a quién le importa eso.

La verdadera pena de la condenada fue su condición de gay, usada reiteradamente en el juicio como si se tratase de un indicio o quizá de una circunstancia agravante. A eso habría que añadir, en apariencia, el origen de Vázquez, a la que el fiscal........

© La Opinión A Coruña