Maxi, alma de La Mallorquina de Oviedo, se jubila tras cuatro décadas en la barra: "Echaré de menos la charlas con los clientes"
Maxi, alma de La Mallorquina de Oviedo, se jubila tras cuatro décadas en la barra: "Echaré de menos la charlas con los clientes"
Maximino Huete, que comenzó su carrera en 1981 en el San Remo de la avenida de Galicia, servirá el próximo sábado sus últimos cafés en la emblemática confitería, a la que llegó hace 39 años: "Ha sido maravilloso"
Maximino Huete sirviendo un café en La Mallorquina. / Fernando Rodríguez
El guardián de la barra de La Mallorquina se jubila después de casi cuatro décadas. Maximino Huete (Oviedo, 1961) se despedirá el próximo sábado del histórico local de Milicias Nacionales donde se convirtió en una de las caras más reconocibles de la hostelería ovetense. Testigo de la transformación de la ciudad, confidente de generaciones de clientes y ejemplo de fidelidad a una misma casa, cierra una trayectoria que empezó casi por obligación y acabó convertida en vocación. «Estos años han estado llenos de maravillosos recuerdos, forjados en el seno de una empresa que siento parte de mí. Por esta profesión he tenido el privilegio de establecer grandes vínculos con los clientes», explica.
El encargado de La Mallorquina reconoce que nunca sintió inclinación por los estudios y, por eso, al terminar el instituto, su padre le dejó claro que si no iba a la universidad, tendría que ponerse a trabajar. Pensaba que, después de unos meses cumpliendo horarios y asumiendo responsabilidades, acabaría volviendo a hincar los codos. Pero ocurrió exactamente lo contrario. Aquella decisión llevó a su hijo a descubrir la profesión a la que terminaría dedicando gran parte de su vida.
Empezó tras la barra del San Remo en 1981 y, tras seis años de aprendizaje en la avenida de Galicia, su jefe, Federico Álvarez, le movió a La Mallorquina, en la que se convirtió en uno de los........
