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Victoria de superviviente: el Oviedio tira de coraje ante el Sevilla

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05.04.2026

Victoria de superviviente: el Oviedo tira de coraje (1-0) ante el Sevilla

Un gol de Fede Viñas concede una victoria allanada por la expulsión de Nianzou en la primera parte

Los de Almada se frustran en los últimos metros para sentenciar pero saben sufrir

Así fue el partido entre el Real Oviedo y el Sevilla

Así fue el partido entre el Real Oviedo y el Sevilla / Irma Collín

Esta vez, sí. Esta vez sopló el viento a favor y el Oviedo, alma de superviviente, se subió a la ola sin dudar. El equipo es lo que es: le cuesta un mundo, pero no se esconde cuando huele a batalla. Puede no sobrarle nada, pero muestra coraje. Y con ese carácter competitivo —vitaminado por Almada— le bastó para tumbar al Sevilla (1-0) y seguir respirando en una pelea por la salvación que aprieta como un nudo. No es sencillo, pero con lo visto ante los hispalenses hay algo a lo que agarrarse.

Alineación Real Oviedo

Aarón (1); Nacho Vidal (1), Bailly (2), Calvo (2), Javi López (2); Sibo (1), Fonseca (2); Chaira (1), Reina (2), Thiago F. (2); Fede Viñas (3).

Borbas (1) por Viñas y Colombatto (1) por Fonseca, min. 59. Hassan (1) por Thiago y Cazorla (1) por Reina, min. 73. Rahim (1) por Javi López, min. 85.

Vlachodimos (1); Carmona (1), Nianzou (0), Salas (1), Oso (1); Juanlu (2), Gudelj (1), Mendy (1), Vargas (1); Sow (1), Adams (1).

Bueno (1) por Sow y Castrín (1) por Carmona, min. 46. Isaac (1) por Mendy y Suazo (1) por Oso, min. 73. Ejuke (1) por Vargas, min. 80.

Lo del viento a favor también tuvo su guiño del destino: la roja a Nianzou en el 38, una jugada “made in” Viñas, con picardía de delantero que sabe dónde meter el pie y cuándo sacar petróleo. Ya mandaba el equipo de Almada, que quiso matar el partido y volvió a tropezar en el mismo charco de siempre: los últimos metros, ese territorio donde se le apaga la luz. Así que tocó lo de siempre: apretar los dientes, mirar el reloj de reojo y encomendarse al Tartiere. El estadio empujó como en las grandes tardes, la clasificación sigue escociendo, pero hoy duele un poco menos. Y en esta historia, eso ya es mucho.

Aunque Adams intentó colarse pronto en el área de Aarón, minuto 5, no fue más que un espejismo. El partido avanzó en la primera media hora al ralentí, en uno de los inicios de choque menos excitantes de la temporada. Luis García, debutante, ordenó a los suyos esperar cerca de su centro del campo, nada de ir al cuerpo a cuerpo, y al Oviedo no le quedó más remedio que tener la pelota. Pero sin saber muy bien qué hacer con ella.

  Sí hubo un incidente que animó la trama. A los 8 minutos, el colegiado, Hernández Hernández, concedió un córner para el Oviedo cuando la pelota estaba en dominios de Vlachodimos, meta visitante. Es la aplicación que se hace desde verano a la norma de los 8 segundos: ahora, la pérdida de tiempo del portero se castiga con saque de esquina.

  Por lo demás, poco o nada de primeras. Ante esa tesitura, balón del Oviedo entre bostezos, las jugadas de estrategia se convirtieron en la única vía para rondar el gol. Y los aficionados sacaron las palomitas en cada córner. A los 26, Gudelj cabeceó fuera estorbado, lo justo, por Fonseca. A los 29, el que agitó las cosas fue Nianzou, también sin premio. Porque el boleto ganador lo tenía Viñas.

 Reina parecía dispuesto a sacar en corto, minuto 32, pero la presencia de dos sevillistas en las inmediaciones (Luis García había estudiado a fondo el laboratorio de Almada) le convenció de centrar directo. El córner de toda la vida salió perfecto. Rosca teledirigida de Reina y cabezazo académico de Viñas, demostrando una semana más que es de los que tiene sitio de sobra en la Primera División española.

  Como la tarde iba de córners, la respuesta de los hispalenses se dirigió desde la esquina. Hasta tres lanzamientos consecutivos sirvieron para asustar a Aarón, sobre todo en el último en el que el intento de Nianzou (peligroso en ambas áreas, pues él marcaba a Viñas en el tanto azul) se fue por encima del larguero.

  La jugada que terminó de inclinar la balanza hacia a los de Almada se dio a los 38. Oso lanzó de banda hacia Nianzou –estuvo en todas– y Viñas, que persigue cada presión como si fuera un caramelo en el área, olió que había lío. Rodeó por fuera al central del Sevilla, le birló la cartera y recibió una patada cuando ya enfilaba el área hispalense. Hernández Hernández no dudó: roja directa. El panorama, esta vez sí, sonreía al Oviedo.

  De ahí al descanso se vio la mejor versión de los de Almada, con un Sevilla groggy, que pedía a gritos el receso para airear las ideas. Thiago probó la firmeza de Vlachodimos y el partido se fue al descanso con la sensación de que tenía al Sevilla casi casi en la lona. Pero la experiencia de la temporada, remontadas en contra en forma de maldición, no permitía la más mínima concesión.

  Por eso, el Oviedo no salió a refugiarse tras el descanso ante un Sevilla que trató de reubicarse con un doble cambio. Calvo pudo hacer el segundo, adivinen, de córner. Y a una gran acción colectiva le faltó alguien que rematara el toque de Chaira.

  Volvió a serenarse el partido tras ese impulso inicial carbayón y aprovechó Almada para oxigenar a los suyos. Descansaron los internacionales Viñas y Sibo y entraron en escena Borbas y Colombatto.

  Entró entonces el partido en una calma chicha aunque sospechosa. El Sevilla no se animaba a ir arriba y al Oviedo le entraron dudas sobre si buscar el segundo o guardarse las espaldas. Hubo más de lo segundo, la verdad.

  Los cambios progresivos que fue introduciendo Almada le sentaron mejor a los azules, porque con Cazorla encontró claridad y con Hassan aceleración. Fue el Mago el que tuvo el segundo en sus botas, en un golpe de interior que Vlachodimos rechazó como pudo.

  A los 90 llegó la que estaba esperando el Sevilla. Y temiendo el Oviedo. Una falta peligrosa en la frontal para el cañón de Gudelj. Pero el chut se fue bastante alejado de la meta de Aarón. Era la bala hispalense, con una réplica en una contra en el 93, y no había ni rozado a los azules.

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  Así murió el partido. Con fiesta en el Tartiere. Con ese todavía no me lo termino de creer pero y si sí... El Oviedo de Almada sigue mostrando un afán competitivo a pesar de todo que es digno de elogiar. Otra cosa es si le da con esto. Pero de momento, sigue metido en la lucha. Que vista la temporada, es algo a lo que agarrarse.

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