El calvario de Alfredo Cuervo, castrillonense de 44 años, con una enfermedad ultra rara: "Los dedos de los pies se me mueven solos y eso me provoca muchísimo dolor"
El calvario de Alfredo Cuervo, castrillonense de 44 años, con una enfermedad ultra rara: "Los dedos de los pies se me mueven solos y eso me provoca muchísimo dolor"
Diagnosticado hace una década, este vecino de Piedras Blancas lucha contra un dolor insoportable que tan solo alivia con fentanilo y una enfermedad neurológica que apenas tiene 17 casos diagnosticados en el mundo
“Llegaron a ponerme bótox equivalente a mil kilos, quinientos en cada pie, y los movimientos siguieron igual”, cuenta el extrabajador de Alcoa, que vive recluido en casa y que denuncia que lleva "cuatro años esperando una consulta en el HUCA"
Alfredo Cuervo, en su casa de Piedras Blancas / Luisma Murias
Convivir con el dolor tiene muchas formas. La de Alfredo Cuervo Plaza empieza en los pies. En unos dedos que comenzaron a moverse solos hace diez años, casi como una broma absurda grabada con el móvil mientras dormía. Entonces todavía trabajaba, tenía una vida normal, salía de casa, conducía... Tenía 34 años. Nadie podía sospechar que aquel pequeño temblor terminaría por encerrarlo entre cuatro paredes y convertir su día a día en una batalla constante contra una enfermedad tan rara que apenas hay 17 casos diagnosticados en el mundo.
Alfredo Cuervo tiene ahora 44 años y vive en Piedras Blancas. Habla despacio, cansado... Lleva demasiado tiempo negociando con el sufrimiento. Su enfermedad se llama “Painful Legs and Moving Toes Syndrome", un trastorno neurológico extremadamente infrecuente que provoca movimientos involuntarios en los dedos de los pies acompañados de un dolor crónico e insoportable. “No es exactamente piernas inquietas”, aclara. “Son los dedos moviéndose solos… y con muchísimo dolor”, apunta.
Durante mucho tiempo nadie supo decirle qué le ocurría. Primero llegaron las molestias, luego los dolores y, más tarde, la desesperación. “Me hacían pruebas y pruebas y me decían que no tenía nada”. Hasta que un médico le soltó una frase que todavía recuerda: “Loco no estás. Si tienes dolor, de algún lado vendrá”.
Vanesa Rodríguez y Alfredo Cuervo con la foto de su boda, en el salón de su casa, en Piedras Blancas. / Luisma Murias
De consulta en consulta
Entonces comenzaron las derivaciones, las consultas de neurología y el peregrinaje médico. Para entonces, Alfredo ya veía cómo sus pies cobraban vida propia. Por las noches se grababa mientras dormía: él........
